ella decidió guardar el juego en el estrato más interno de su corpus personal. la singularidad de ese puzzle permitió dejar, permanentemente, un hueco a llenar por una nueva y posible historia a dos. hasta que Mitnana o el chico de la ventana de enfrente se encontrasen con un nuevo puzzle.

ella decidió guardar el juego en el estrato más interno de su corpus personal. la singularidad de ese puzzle permitió dejar, permanentemente, un hueco a llenar por una nueva y posible historia a dos. hasta que Mitnana o el chico de la ventana de enfrente se encontrasen con un nuevo puzzle.

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